Dpto. de Latín del I.E.S. Ategua

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Para qué (me) sirve el Latín (y el Griego)

Desde hace mucho tiempo, los amantes del Latín y del Griego nos empeñamos en tratar de convencer al mundo de las bondades de estas dos lenguas con afirmaciones tan válidas como inútiles: que si sirven para «estructurar» mejor el pensamiento, que si ayudan mucho en el aprendizajes de otras lenguas (romances y alguna no romance también), que si es muy útil para los nombres científicos, que si … La pregunta «¿Para qué sirve?» nos aplasta siempre, nos pongamos donde nos pongamos.

Como consecuencia de ello, desde hace bastante tiempo, mucho tiempo, no pierdo el mismo tratando de que el asno saboree la miel que se le ofrece (aquí solo aludo al conocido refrán, sin más connotaciones).

Sin embargo, Homo sum y vuelvo, cual Sísifo, a intentar subir la piedra de nuevo a la cúspide de la montaña, aún a sabiendas de que, posiblemente, seguramente, ciertamente, volverá a caer rodando por la ladera y esta vez puede ser que hasta me pase por encima. Me da lo mismo.

Ahora bien, nadie espere razones tan sesudas como las aludidas en el primer párrafo. Voy a hacer una lista con razones propias que, de ninguna manera, pretenderá responder a la tan odiada y odiosa pregunta ¿Para qué sirve? Una lista que no doy por finalizada y que, si lo creéis conveniente, podéis ayudarme a completar por medio de los comentarios. El orden de las afirmaciones tampoco indica relevancia alguna.

Para qué me sirven el Latín y el Griego:

  1. Para ser mejor con mis semejantes.
  2. Para que los demás crean que soy más listo de lo que soy.
  3. Para saber que no soy tan listo como los demás creen que soy.
  4. Para que me miren como un bicho raro.
  5. Para presumir utilizando latinismos y expresiones latinas correctamente.
  6. Para reírme de los que usan latinismos y expresiones latinas incorrectamente.
  7. Para sentirme privilegiado.
  8. Para entender a Homero o Virgilio en toda su plenitud.
  9. Para ver impresionantes historias donde los demás sólo alcanzan a ver piedras y ruinas.
  10. Para sonreír cuando se habla de obras actuales de cualquier tipo «con originales argumentos» que, en realidad, no esconden más que otra revisión del mito.
  11. Para indignarme cuando veo que no hemos aprendido nada del pasado.
  12. Para reírme en vida de la vida (y de la muerte).
  13. Para intuir que enfermedad padezco gracias a la etimología. Esto no siempre es bueno.
  14. Para quedarme estupefacto ante el nombre de algunos locales y productos con nombre grecolatino.
  15. Para comunicarme, en ocasiones, en twitter con mensajes que sólo pueden ser entendidos por un reducido grupo de también privilegiados.
  16. Para no preguntar idioteces como la de “¿Para qué sirve el Latín?”
  17. Para gozar haciendo jornadas de convivencia con colegas.
  18. Para disfrutar más intensamente de cualquier cosa que leo y, en especial, de la poesía llevado de la mano de la Etimología.
  19. Para sentirme totalmente realizado en todos los aspectos cada vez que consigo que mis alumnos se queden con la boca abierta.
  20. Para sentirme totalmente realizado en todos los aspectos cada vez que mis alumnos me dejan con la boca abierta.
  21. Para maldecir a quien haya que maldecir con vocablos que el ignorante puede percibir incluso como halagos.
  22. Para llevar un decente nivel de vida, sin que nadie me haya tenido que regalar nada y sin tener que engañar a nadie.
  23. Para saber que no hay nada nuevo bajo el sol.
  24. Para tratar de no hacer una tragedia del acto más insignificante.
  25. Para intentar convencer cada año a alumnos, padres y compañeros de que la opción de Humanidades no lanza a sus hijos al profundo Hades.
  26. Para saber que nada es verdad ni mentira totalmente.
  27. Para saber, antes que nadie, que el Papa Benedicto XVI ha renunciado.
  28. Para saber quién es un idiota y quién un hipócrita.
  29. Para acertar respuestas de concursos varios.
  30. Para saber que “Ser un buen Anfitrión” no es necesariamente un halago.
  31. Para no confundir “troyanos” con “griegos” cuando se habla de programas informáticos que se introducen ocultamente en nuestros dispositivos.
  32. Para quitarme pesados de encima.

Salutem plurimam!


44 comentarios

  1. Alezeia dice:

    Entre muchas otras cosas maravillosas, como por ejemplo ser libre y ser quien soy, ser yo, también para poder tener criterio propio en el affaire de Iruña-Veleia, y espero que para poder contribuir a que finalmente gane la Verdad.
    http://www.sos-irunaveleia.org/
    http://www.amaata.com/

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  2. Alexis dice:

    Digámoslo así: saber latín y griego no sirve para nada pero, en cambio, vale muchísimo. Siempre intento inculcarle a mis alumnos la idea de que cuando se trata de las lenguas clásicas y de las Humanidades en general no debemos preguntarnos eso de para qué sirven porque la pregunta del “¿para qué?” apunta o alude al criterio de la utilidad que no puede ser, nunca, un criterio válido para valorar estos saberes. Intento hacerles entender que es mejor hablar de valor cuando hablamos del latín y el griego y ahí sí me explayo en hacerles ver que conocer, cultivar estas lenguas es una actividad de un valor incalculable que les enriquecerá siempre en todas las circunstancias de la vida. Procuro prevenirles para que no ciagan en la trampa del necio que confunde valor con precio: nunca podrán pagar la compra en el mercado con un diálogo de Platón pero sí podrán enriquecer su vida y ser mejores personas si a lo largo de su existencia cultivan esa amistad con el ateniense en la que hallarán sabiduría y consolación. Y les invito a leer ese maravilloso discurso de Cicerón en defensa del poeta Arquías, que de hecho traducimos en clase, para que vean lo que puede hacer en la vida de los hombres el continuado estudio de los saberes humanísitcos entre los que siempre ocupan un lugar destacado el griego y el latín. No puedo resistir la tentación de citar aquí al grandísimo orador: “[…] estos estudios alimentan la adolescencia, deleitan la vejez, adornan los hechos favorables, proporcionan en los adversos refugio y solaz, deleitan en casa, no estorban fuera, pernoctan con nosotros, peregrinan, viven en el campo.” Pro Archia VII, 16. En fin, magnífico artículo, latinategua. Un saludo.

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  3. Miguel Angel dice:

    Para leer a autores que no necesitaron saber inglés, francés, alemán, italiano, español, portugués, catalán, ni ninguna otra lengua viva, porque en su lengua materna nos dejaron obras que no morirán nunca, a pesar de todos los responsables de Educación que en el mundo se empeñaron en enterrarlas. Obras tan valiosas que ni Hacienda podría calcular su valor. Autores que no necesitaron que la SGAE gestionara sus derechos de autor, tal vez por que sus obras se propagaron gracias a cientos de copistas que transcribieron una por una sus palabras

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  4. Alina Zeji dice:

    Para saber que no hay nada nuevo bajo el sol.

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  5. teresa dice:

    Me he tomado la libertad de ‘ampliar’ un poquito estas razones en mi blog. Soy profesora de Latín y Griego. Gracias por tus ideas y por tu trabajo, son motivo de inspiración y de aliento para tus colegas.

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