Dpto. de Latín del I.E.S. Ategua

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Quis portam pulsat? (Editio longa)

Como ya os anunciaba en la Editio Brevis, algunos insensatos amigos me pedían que me pronunciara sobre la eterna dialéctica gramática sí–gramática no–gramática según, en definitiva, sobre la metodología más adecuada para la enseñanza del Latín.

Ocurre que, después de lo magníficamente expuesto por Carlos Cabanillas, Francisco Javier Sánchez, Álvaro P. Vilariño y sus inteligentes comentaristas, poco o nada más tengo que añadir.

Es por ello que, como me comprometí a escribir algo, os voy a contar parte de mi vida y tendréis que leer hasta el final. Sin embargo, vais a tener suerte porque no tengo demasiado tiempo.

Durante 20 años mi método fue gramática y diccionario. En mis primeros años de docencia (desarrollados, dicho sea de paso en la lejana y querida Galicia) mis alumnos del C.O.U. terminaban aprendiendo cosas tan “útiles” como la “Consecutio Temporum” y traduciendo textos de cierta dificultad, lo cual, todo sea dicho, me causaba inmenso placer y me reafirmaba en que estaba haciendo “lo correcto”. Supongo que, en la actualidad, ni esos alumnos ni yo mismo recordamos qué era aquello de la relación temporal y, posiblemente, ellos no sepan traducir absolutamente nada (y yo, según qué).

Schola

Schola

Los años de gramático y abanicador de diccionario continuaron con la introducción de la LOGSE, pero de otra manera. Paulatinamente, el objetivo único era la preparación de las PAU y la parte de gramática fue reduciéndose de manera espectacular: declinaciones, conjugaciones, ablativo absoluto, oración de infinitivo y poco más. El caso es que los resultados seguían siendo, más o menos, los mismos en las pruebas de acceso. Pero mi nivel de satisfacción había cambiado bastante, para peor.

¿Engaño? En mi caso quiero creer que no, porque no engaña quien no miente. Casi todos los años mis alumnos de Latín II me preguntan (y cuando no, lo digo yo) allá por el mes de marzo (momento en que solemos terminar “el temario”) si eso es todo lo que hay que saber de Latín. Yo les respondo que de ninguna manera: que con eso solo conseguirán sacar un 10 en selectividad, pero que, por desgracia, posiblemente, se han perdido muchas de las cosas realmente interesantes. A los alumnos esto parece importarles poco (momento de reflexión).

Sin embargo, hace tres o cuatro años, cuando empecé a trastear esto de las redes sociales, resulta que me encuentro con un delicioso grupo de “locos” (de los que no voy a mencionar a ninguno para no olvidar a nadie) que decía que el Latín había que hablarlo y otras cosas raras.

Fue una especie de luz al final del túnel sologramático.

Empecé a interesarme por la nueva metodología y fue el curso pasado cuando me convencí de que aquel sistema poseía  bondades no imaginadas por mí. Y aquí es donde viene la explicación del título (por si alguien se lo había preguntado).

Durante el curso 2012-2013 tuvimos la suerte de disfrutar en nuestro centro de un grupo de 4º de E.S.O. de los que hacen época, compuesto en más del 50% por repetidores sin ganas de aprender de nada y de molestar todo lo que se le permitiera. Pues bien, este fue el curso y el grupo con el que se me ocurrió a mí probar eso del nuevo método y del Latín hablado: íbamos a poner en escena la conocida obrita “Caperula Rubra“. El resultado, sin embargo, espectacular: casi todos los voluntarios pertenecían al grupo de repetidores que comento. Se ensayó en recreos y, aunque al final no se llegó a representar la obra como tal por diversos motivos, algunos personajes aprendieron más Latín así que en el resto del curso. De hecho, un alumno que hacía de la abuelita y solo tenía como texto la frase “Quis portam pulsat?” se pasó el resto del curso pronunciándola siempre que tenía ocasión, por ejemplo, cada vez que alguien llegaba tarde a clase y pedía permiso para entrar. Es más, todavía ahora, cada vez que me ve, acompaña el buenos días o buenas tardes con la citada frase. ¿Qué es más importante, entonces, que la dichosa frase le haya quedado fijada para siempre o que sepa que “portam” es acusativo y funciona como complemento directo? Este alumno nunca sabrá qué es un pronombre interrogativo, qué es un acusativo pero sabrá preguntar en Latín cuando alguien llame a su puerta. Yo tengo claro qué merece más la pena.

Con todo, creo que en el debate que se está manteniendo no se está haciendo una distinción importante (o mi torpeza no ha sabido verla): creo que no debe hablarse de metodología en general sino que hay que distinguir, al menos, entre el Latín en la E.S.O. y el Latín en el Bachillerato. No hablamos en ambos casos del mismo tipo de alumnado ni de los mismos fines, creo yo.

Nuntii Latini

Nuntii Latini

Pienso, igualmente, que la discusión no debe plantearse sobre método o metodología sino sobre instrumentos con los que organizar la manera de enseñar que más nos interese, que más le interese al alumnado, no ya en cada curso sino en cada trimestre o incluso en cada clase.

La metodología debe depender del alumnado con el que trabajemos en cada momento y esa metodología puede usar en cada situación instrumentos distintos, aquellos que en cada ocasión sean los más adecuados para conseguir los fines propuestos.

Pero, cuando digo que la metodología y los instrumentos que en cada momento la conformen dependen del alumnado no quiero decir, de ninguna de las maneras, que haya que consultarle al alumno qué es lo que hay que hacer: se supone que los adultos somos nosotros y que los profesionales somos nosotros y estamos (o tendríamos que estarlo) suficientemente capacitados para llevar nuestro trabajo a buen puerto.

Y ya para terminar, os presento mis planes ad futurum y que algún día pasaré a evaluar por aquí (supongo):

  • En la E.S.O. (se supone que parte del alumnado no va a hacer Bachillerato de Humanidades):
    1. Objetivo: hacer que el alumnado termine amando la Cultura Clásica.
    2. Metodología: Ludi Perpetui
    3. Instrumentos:
      • Método de Latín activo.
      • Nada de gramática (o mínima).
      • Aprendizaje de un vocabulario mínimo (un tema que tampoco se menciona demasiado).
      • Excursiones pedagógicas.
      • Creación de materiales TIC: nubes de palabras, thinglink, photopeach, vídeos, ….
      • Montaje de maquetas y recortables.
      • Uso de un Aula Virtual, tipo Edmodo, para mantener el material un poco organizado.
  • En primero de Bachillerato:
    1. Objetivo: hacer que el alumnado adquiera competencia en lengua latina.
    2. Metodología: Disco Linguam Latinam.
    3. Instrumentos:
      • Método de Latín activo a todo tren.
      • Aprendizaje de vocabulario.
      • No uso del diccionario para nada.
      • Gramática: el alumno “necesita” tener apuntes.
      • Excursiones pedagógicas.
      • Creación de materiales TIC enfocados más bien a la cuestión lingüística.
      • Uso de un Aula Virtual, tipo Edmodo, para mantener el material un poco organizado.
  • En segundo de Bachillerato:
    1. Objetivo: hacer que el alumnado adquiera competencia en lengua latina. Preparar al alumno para las PAU. Aquí podíamos también hablar de qué hacer con los alumnos que no van a hacer las PAU o que no se va a examinar de Latín en las pruebas …
    2. Metodología: Verto Linguam Latinam.
    3. Instrumentos:
      • Método de Latín activo para poner al día en el primer trimestre.
      • Usar (en el caso de Andalucía) los textos de La Guerra de las Galias y La Conjuración de Catilina de Orberg para traducir.
      • Aprendizaje de vocabulario.
      • Gramática: el alumno “necesita” tener apuntes.
      • Uso del diccionario a partir del segundo trimestre.
      • Excursiones pedagógicas.

Como digo, todo esto es el planteamiento que bulle en mi sesera actualmente, que todavía no he experimentado y, por lo tanto, cualquier aportación será bien recibida y agradecida de antemano.

Gracias por la paciencia y hasta la próxima.


5 comentarios

  1. Me identifico contigo en muchísimas de las cosas que cuentas, porque todos fuimos un poco aquel soldado de la vida de Brian! Afortunadamente las cosas han cambiado mucho y nuestras asignaturas son ya mucho más que un compedio de declinaciones y conjugaciones.
    En cuanto esa evolución en los cursos en cuanto a método y contenido que nos cuentas te diré que tienen un enorme parecido con lo que yo hago en mis clases (sólo habría que cambiar Eutropio y Fedro en cuanto a autores de las PAU).
    Ludo (4º), Disco (1º) et Verto (2º)! Buen lema!

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  2. Reblogueó esto en PAU Latín y Griegoy comentado:
    No sé si hay alguien en el mundo con tanta lucidez como @latinategua. Ojalá yo pudiera tener algún día un grupo de 4° ESO como los de él y disfrutar como él lo hace. Felicidades, Juan, por tu trabajo y que sepas que puedes contar conmigo para cualquier excursión pedagógica o alguna representación teatral, que tenemos pendiente.

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